Arte Historia. Investigación

El viaje de hoy nos lleva a la bella capital del País Vasco, Vitoria-Gasteiz, ciudad donde se ubica la Catedral de María Inmaculada, un deleite para los amantes de las gárgolas.

Esta visita nos va a llevar más de una entrada porque, aunque al principio pensé en mostraros simplemente un repertorio significativo, creo que no os podéis perder este cúmulo de seres y criaturas fascinantes que rodean el edificio.

La catedral está construida en estilo neogótico (1907-1969) y se la conoce como Catedral Nueva, para diferenciarla de la gótica de Santa María (Catedral Vieja).

Aquí no estamos ante gárgolas medievales, no obstante las figuras son de una riqueza y belleza formal e iconográfica impresionantes. Las gárgolas de los costados septentrional y meridional fueron esculpidas por Manuel y Aurelio Rivas entre 1964 y 1965. La labra es brillante y la tipología diversa y muy original.

 

Catedral de María Inmaculada (Vitoria).

 

Entre las figuras humanas vemos un hombre con serpientes enroscadas, un rasgo de connotación demoníaca que asimismo puede aludir a un pecador siendo mortificado por el maligno. Como vimos en la primera entrada dedicada al demonio en las gárgolas, en la iconografía cristiana la serpiente se vincula a la idea del mal y al demonio. “Todo bicho que anda arrastrándose sobre la tierra es cosa abominable” (Lev. 11, 41-42). En el Génesis es símbolo de la lujuria y del diablo. En las gárgolas, la serpiente aparece en muchas ocasiones: aprisionando, mordiendo, en el extremo de colas o patas, etc. Según Rebold Benton, figuras con serpientes enroscadas podrían ser una referencia a la serpiente que rodea el árbol del Paraíso. En esta gárgola aparecen atacando al hombre.

 

Hombre con serpientes enroscadas.

 

Hay una figura aparentemente desnuda, un hombre de rasgos negroides, con las manos cruzadas en el pecho y cadenas en manos y pies, un esclavo encadenado a un bloque de piedra. Ya tratamos el tema de la desnudez en una entrada anterior, no obstante recordemos que en la Edad Media la desnudez se consideraba humillante y denigrante, un signo de haber sido expulsado de la comunidad y reservado a diablos, paganos y herejes, “una mancha procedente de los dioses paganos que debía ser borrada de la conciencia cristiana”, según Luther Link. Este autor afirma asimismo que la desnudez en la figura humana y en el demonio procede de la Antigüedad clásica.

También tenemos un hombre semidesnudo, con calzón corto, de rodillas y tirándose de los pezones, una imagen insólita y desconcertante que ya vimos en una gárgola del Monasterio de Batalha (Portugal).

 

Esclavo encadenado.

 

Hombre tirándose de los pezones.

 

Una mujer mostrando los pechos, con una rodilla en el suelo, asiendo una manzana en una mano y señalándola con el dedo índice de la otra, con expresión entre gritando y riendo, podría representar la figura de Eva pecadora, una alusión que nos traslada a otra gárgola que ya vimos en la Parroquia de San Pedro de Gata (Cáceres).

 

Mujer semidesnuda con manzana.

 

Las cuatro últimas figuras humanas representan personas trabajando. El primero es un hombre con bigote, con gorro tipo casco y sosteniendo un tubo en las manos. También tenemos una gárgola muy peculiar e inquietante, un cartero con uniforme de trabajo, sujetando sobres y cuyo cuerpo consiste, de cintura para abajo, en una rueda con alas. Otra es una mujer de rodillas, barriendo con una escoba y ataviada para el trabajo de limpieza. La última es un trabajador con sus utensilios o herramientas, quizás relacionado con los artistas y artesanos de los talleres que trabajaron en la catedral.

 

Trabajador con tubo.

 

Cartero con rueda alada.

 

Mujer barriendo con escoba.

 

Trabajador con herramientas.

 

En cuanto a los demonios, tenemos tres gárgolas muy originales. Una de ellas representa un demonio sedente con las manos apoyadas en rodilla y pierna, de rasgos antropomorfos, pico de ave ―recordemos el demonio con pico de ave de la Catedral de St. Maurice de Mirepoix (Francia)―, abundante pelaje en el cuerpo y brazos musculosos. El segundo es también antropomorfo, con las manos en la cara, gritando y situado sobre el busto de un hombre sonriente y grotesco, un posible pecador que carga con sus faltas. Ya vimos en la entrada dedicada al grito en las gárgolas que en la Edad Media, la representación visual de sensaciones individuales como el grito tenía como objetivo retratar el dolor y el sufrimiento, y los que gritan son figuras marginales: borrachos, mendigos, enfermos, prostitutas, incluso los mismos artistas. Las representaciones más frecuentes del grito vienen acompañadas de lenguas prominentes, dientes que se muestran y a veces apretados, risas estridentes, etc., características propias del demonio. Sin embargo, cuando pasan a los seres humanos, estos rasgos no sólo representan tipos demoníacos sino que expresan recriminación y provocación. Y el tercero es una figura muy peculiar y moderna. Se trata de un demonio de aspecto fantástico, de ciencia ficción, con cabeza tipo alienígena, pechos de mujer, genitales y garras en los pies.

 

Demonio con pico de ave.

 

Demonio antropomorfo con busto debajo.

 

Demonio fantástico.

 

Una de las gárgolas más originales es un monstruo vegetal, un hombre-árbol fascinante. Se trata de una tipología poco habitual, ligada a los green-man. En España destacamos los magníficos monstruos vegetales de la Catedral de Salamanca.

 

Monstruo vegetal.

 

Es muy raro encontrar imágenes de ángeles en las gárgolas, y me gustaría acabar esta entrada con la gárgola del ángel trompetero de esta catedral, para mí la representación más bella de un ángel que he visto hasta ahora en las gárgolas.

Originales, extrañas, turbadoras, satíricas, grotescas, tremendamente expresivas y dinámicas, con una iconografía formidable, de una belleza asombrosa y con una talla sobresaliente y detallista, las gárgolas de la Catedral Nueva de Vitoria son una muestra más de la absoluta libertad creativa e ilimitada imaginación que han mostrado en todas las épocas los escultores de gárgolas.

 

Ángel trompetero.

 

 

Bibliografía consultada

KAPPLER, C., Monstruos, demonios y maravillas a fines de la Edad Media, Madrid, Ediciones Akal, S. A., 1986.

KENAAN-KEDAR, N., Marginal Sculpture in Medieval France. Towards the deciphering of an enigmatic pictorial language, Hants (England) and Vermont (USA), Scolar Press and Ashgate Publishing Company, 1995.

LINK, L., El Diablo. Una máscara sin rostro, Madrid, Editorial Síntesis, S. A., 2002.

REBOLD BENTON, J., Holy Terrors. Gargoyles on medieval buildings, New York, Abbeville Press, 1997.

 

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