Después de la anterior entrada dedicada a los gastrocéfalos y a la serpiente como animal vinculado a la idea del mal y al demonio, iniciamos esta última hablando sobre las imágenes del demonio con forma de mujer.

La representación del demonio en las gárgolas no sólo se muestra a través de figuras repulsivas y horrendas, sino que algunas veces pueden ser seductoras. Castelli nos dice que seducir es atraer. Lo demoníaco, para conquistar a la presa humana, sabe que la máxima seducción es la del abismo: lo horrible y lo monstruoso es su efecto más destacado. Según este autor, para el pensamiento medieval “la seducción de lo horrible es el preludio de lo infernal”.

Algunos autores afirman que en la Edad Media se valoraba a la mujer por su sexo, por lo que veían en ella todo tipo de vicios relacionados con la lujuria. Gutiérrez Baños nos dice que la mujer en esta época era “considerada instrumento de perdición”. El filósofo y teólogo Honorio de Autun (ss. XI-XII) dice: “El hombre significa los buenos pensamientos del alma, la mujer las imaginaciones viciosas”.

La imagen de mujer perdida, la mayoría de las veces representada con peinado extravagante, largo y desgreñado y sonrisa tentadora de sirena, se repite constantemente en la escultura marginal románica y gótica.

Mujer seductora. Palacio de Monterrey (Salamanca). Imagen 1.

Mujer seductora. Monasterio de Batalha (Portugal). Imagen 2.

Mujer seductora. Monasterio de Batalha (Portugal). Imagen 3.

En las gárgolas es habitual encontrar figuras demoníacas con pechos caídos. Los demonios con senos de mujer aparecen a finales de la Edad Media, en un momento en que la mujer simboliza la maldición y la culpabilidad.

Demonio con senos. Catedral de Burgos. Imagen 4. 

Demonio con senos. Catedral de Burgos. Imagen 5. 

Demonio con senos. Catedral de Vitoria. Imagen 6. 

Demonio con senos. Catedral de Burgos. Imagen 7. 

Demonio con senos. Catedral de Burgos. Imagen 8. 

Por otra parte, estas imágenes pueden tener otros significados. Kenaan-Kedar afirma que las mujeres monstruo con cabeza y cuerpo de bestia y el pecho de mujer, representan la naturaleza devoradora de la mujer. Éstas y las viejas constituyen una combinación de figuras descritas en el Sabbat de las brujas. Las representaciones de mujeres ancianas en la escultura marginal románica y gótica tienen que ver con la idea de ocasionar el mal en otros y no simplemente con lo grotesco de la vejez.

Asimismo existen gárgolas con figuras de brujas, mujeres al servicio del maligno. En el Malleus Maleficarum (1487), tratado inquisitorial asociado a la terrible caza de brujas que tuvo lugar, se manifiesta el significado y lo que representaban las brujas en esa época.

Mujer monstruo/demonio con senos. Catedral de Plasencia. Imagen 9.

Mujer monstruo con senos. Ayuntamiento de Bruselas (Bélgica). Imagen 10.

Mujer monstruo con senos. Ayuntamiento de Bruselas (Bélgica). Imagen 11.

Mujer con senos caídos. Catedral de St. Étienne en Cahors (Francia). Imagen 12.

Mujer vieja. Monasterio de Batalha (Portugal). Imagen 13. 

Mujer vieja. Palacio de Monterrey (Salamanca). Imagen 14. 

Bruja. Museo Provincial de Salamanca. Imagen 15. 

La representación del demonio ha ido evolucionando. En el primer gótico, las figuras eran más simbólicas que grotescas. Sin embargo, en el gótico tardío aparecerá con más asiduidad y se irá convirtiendo en una imagen más cómica que terrorífica. Según Rebold Benton, este hecho sucede al perderse, en la escultura del último gótico, algunas de sus connotaciones religiosas, minimizándose su forma maléfica. Además, lo cómico y lo desagradable a menudo se entremezclan, por tanto el demonio se va haciendo más histrión, incluso una especie de bufón.

Hay que destacar que en todas las épocas y lugares, el hombre ha utilizado lo grotesco -horrendo o benévolo- para simbolizar su deseo de evitar los poderes del mal y canalizar las fuerzas del bien.

Demonio grotesco. Catedral de Burgos. Imagen 16.

Demonio grotesco. Catedral de Astorga. Imagen 17.

Demonio grotesco. Casa de las Conchas (Salamanca). Imagen 18.

Bibliografía consultada

BURBANK BRIDAHAM, L., The Gargoyle Book. 572 examples from Gothic Architecture, New York, Dover Publications, Inc., 2006.

CASTELLI, E., De lo demoníaco en el arte. Su significación filosófica, Santiago de Chile, Ediciones de la Universidad de Chile, 1963.

GÓMEZ GÓMEZ, A., El Protagonismo de los otros. La imagen de los marginados en el Arte Románico, Bilbao, C. E. H. A. M./E. A. H. I., 1997.

GRIVOT, D., Le diable dans la cathedrale, Paris, Editions Morel, 1960.

GUTIÉRREZ BAÑOS, F., “Hacia una historia de la figuración marginal”, Archivo Español de Arte, LXXII, nº 285 (1999), pp. 53-66.

KAPPLER, C., Monstruos, demonios y maravillas a fines de la Edad Media, Madrid, Ediciones Akal, S. A., 1986.

KENAAN-KEDAR, N., Marginal Sculpture in Medieval France. Towards the deciphering of an enigmatic pictorial language, Hants (England) and Vermont (USA), Scolar Press and Ashgate Publishing Company, 1995.

KRAMER, H. y SPRENGER, J., Malleus Maleficarum. El martillo de los brujos, Barcelona, Reditar Libros, S. L., 2006.

REBOLD BENTON, J., Holy Terrors. Gargoyles on medieval buildings, New York, Abbeville Press, 1997.

SHERIDAN, R. y ROSS, A., Grotesques and Gargoyles. Paganism in the Medieval Church, London, David & Charles: Newton Abbot, 1975.

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