Actualización. Abril de 2026
La restauración ha modificado visiblemente su sistema de evacuación de agua y ha abierto una notable polémica por su impacto visual y patrimonial.
Esta entrada, publicada originalmente con fotografías anteriores a la restauración, queda por ahora actualizada con esta nota de contexto. En los próximos días incorporaré material fotográfico reciente y una valoración más completa sobre el estado actual de estas gárgolas.
Hoy viajamos de nuevo a Galicia. En esta ocasión, para descubrir unas gárgolas asombrosas: las del Hospital Real de Santiago de Compostela.
Cuando los Reyes Católicos visitaron Santiago de Compostela en 1486, comprobaron que la ciudad necesitaba un hospital para atender a los peregrinos enfermos que llegaban por el Camino de Santiago. Por esta razón, encargaron la construcción de un hospital que se inició en 1501 y cuya edificación fue encomendada a Enrique Egas. Este magnífico edificio es, desde 1954, el Parador Nacional de Turismo, “Hostal dos Reis Católicos”. En 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.
Gárgolas del Hospital Real de Santiago de Compostela

Uno de los principales atractivos de este edificio son las gárgolas que recorren todo su perímetro. Estas fueron fotografiadas el mismo día que las del Monasterio de San Martín Pinario, por lo que, como ya se comentó en aquella entrada, nos sorprendió un intenso chaparrón, habitual en tierras gallegas.
Es importante señalar que algunas de las gárgolas del Hospital Real presentan similitudes con las de este monasterio. Curiosamente, para el diseño del templo de la iglesia del monasterio, cuya primera piedra se colocó en 1590, parece ser que los monjes benedictinos recurrieron al arquitecto portugués Mateus Lopes, quien ya había trabajado en Santiago como maestro de obras del Hospital Real. Resulta también llamativo que varias gárgolas del monasterio sean semejantes a algunas del Monasterio de Batalha, en Portugal.
La temática de las gárgolas del Hospital Real se organiza en cuatro tipos de figuras: animales, monstruos animales, demonios y humanos. En general, el estilo es muy homogéneo, con elementos diversos y, en ocasiones, de connotación fantástica, como ya se observó en San Martín Pinario. Se trata, en su mayoría, de cabezas, ya que las extremidades son excesivamente pequeñas. Los rostros son, por lo general, regordetes, muchos de ellos colgantes y de aspecto fláccido. En la mayoría de los casos, el agua se expulsa por un conducto de piedra que sobresale de la boca y se adapta a ella. También aparecen algunas figuras de estilo totalmente distinto, una diversidad formal que enriquece el conjunto.
Gárgolas de animales reales
Las cabezas de animales son, en su mayor parte, de aspecto perruno (orejas, pelajes, morros). Podemos ver figuras con cuernos en espiral, cejas salientes, orejas en forma de hoja, con manos en la boca, rampantes, con arrugas o con lo que denominamos triple labio, collar, colmillos, manos en el cuello, y otras con pequeñas criaturillas incorporadas. Algunas de estas pequeñas criaturas son figuras humanas desnudas que parecen aferrarse al cuerpo de la gárgola; otra parece una hoja o un pequeño reptil que llega hasta la boca. Se trata de pequeños seres, generalmente de connotación negativa y maléfica, que acompañan con frecuencia a algunas gárgolas.
Asimismo, vemos una cabeza con morro de cerdo y un carnero. Como curiosidad, Mariño Ferro señala que el cerdo, al ser inútil para el trabajo y estar únicamente obcecado en comer y revolcarse en el lodo, simboliza la pereza. El carnero, por su parte, al igual que el cordero y la oveja, aceptaba fácilmente el sacrificio; los judíos lo ofrecían a Yahveh y los romanos a sus dioses.

Gárgolas de monstruos animales
Como ya se ha señalado al principio, resulta destacable la diferencia estilística de algunas de estas figuras. Aunque en las gárgolas anteriores se aprecia una gran similitud en cuanto al estilo escultórico, este cambia en dos magníficos cuadrúpedos alados. Se trata de dos figuras impresionantes, una de ellas con un rostro de aspecto ligeramente antropomorfo. Otro cuadrúpedo alado presenta un estilo semejante al de los animales anteriores.
Gárgolas demoníacas
Dentro de las figuras demoníacas, hay dos semejantes: una con dientes, garras, grandes orejas en forma de hoja —aunque también podrían ser alas de quiróptero— y manos en el cuello; y otra con enormes dientes rectangulares y manos en la boca. También vemos una con aspecto de animal que agarra firmemente la figura desnuda de una pequeña criatura humana, imagen que simboliza seguramente a un pecador que ha caído en las garras del demonio como consecuencia de sus faltas.
Gárgolas de figuras humanas
Finalmente, pasamos a las gárgolas de figuras humanas. Como vimos en una entrada anterior, a veces encontramos gárgolas en las que el desagüe se sitúa en otra parte del cuerpo. Nos referimos a aquellas que representan figuras mostrando el ano, por donde sale el agua, en una clara alusión al acto de la defecación. Rebold Benton señala que este gesto puede interpretarse como una forma de alejar al diablo de la iglesia o, simplemente, como una “travesura” medieval; algunas de estas figuras presentan posturas verdaderamente contorsionistas. Una gárgola más, que representa a un ser humano con las manos en la cara y con protuberancias en el cuerpo, completa el conjunto de figuras humanas.
Como expusimos en la entrada dedicada al Monasterio de San Martín Pinario, Santiago no deja impasible al visitante. Su magia, sus leyendas y su folclore fascinan. Su arte, su historia, sus tradiciones y, además, el Camino que parte de tantos lugares revelan un enclave único y sobresaliente dentro del patrimonio de nuestro país. Tierra de seres mágicos que también se representan en sus gárgolas, algunas de ellas cubiertas de musgo, con ese verde radiante que aporta color, hechizo y, si cabe, aún más belleza a las figuras.
Como ya señalamos en su momento, Galicia es tierra de agua. Ni siquiera las fotografías quedan indemnes de ese velo o cortina que la lluvia deja allí donde manifiesta su presencia. Tierra de lluvias, de agua que cae de sus sorprendentes gárgolas y que tuvimos la fortuna de ver en funcionamiento durante nuestro inolvidable viaje a Santiago de Compostela.
Bibliografía
MARIÑO FERRO, X. R., El simbolismo animal. Creencias y significados en la cultura occidental, Madrid, Ediciones Encuentro, 1996.
REBOLD BENTON, J., Holy Terrors. Gargoyles on medieval buildings, New York, Abbeville Press, 1997.
VIGO TRASANCOS, A., “La iglesia monástica de San Martín Pinario en Santiago de Compostela. Proyecto, fábrica y artífices”, Compostellanum, Vol. XXXVIII, Números 3-4 (1993), pp. 336-361.
Entrada publicada originalmente en junio de 2020 y actualizada en abril de 2026.

Doctora en Historia del Arte e Investigadora especializada en el estudio de las gárgolas.
Soy Dolores Herrero Ferrio y mi Tesis, Aproximación al estudio de las gárgolas de las catedrales góticas de Castilla y León, está dedicada al estudio de estas fascinantes figuras.
Si te gustan las gárgolas y la historia del arte, te gustará también mi libro, «La gárgola y su iconografía», un libro que he escrito con todo mi cariño para personas interesadas en conocer el mundo de las gárgolas.
He creado mi propia Enciclopedia de Gárgolas, una Gargopedia para compartirla con vosotros, donde vais a descubrir todos los secretos y maravillas de estas enigmáticas esculturas.
Espero que disfrutéis de esta Gargopedia tanto como yo he disfrutado creándola, y recordad que cada gárgola tiene una historia que contar, y aquí las descubriréis todas.



































